
Entre el 2 y el 5 de septiembre algunos tendrán la oportunidad de ver de nuevo a Mikhail Baryshnikov en Madrid. Y encima de un escenario (que es lo suyo, aunque ahora sea más conocido como el novio pintor de Carrie Bradshaw, la protagonista de la serie Sexo en Nueva York, interpretada por Sarah Jessica Parker).
Y digo algunos porque hace días que es imposible conseguir entradas, y yo me he quedado sin ellas (snifff)...
Con 59 años, volverá a bailar y no hay que perdérselo. Mucha gente dirá que está viejo y que no merece la pena. Es verdad que ya no veremos sus famosos saltos y sus piruetas, pero Baryshnikov conserva toda su presencia sobre las tablas y se dice que es el mejor bailarín vivo que existe. Es la oportunidad de ver bailar a una leyenda.
Lo demostró el año pasado cuando actuó con la compañía de la Baryshnikov Dance Foundation , Hell's Kitchen Dance. Al frente de la Fundación, Baryshnikov acompaña a los bailarines que forman parte del nuevo proyecto de la Fundación, Baryshnikov Arts Center (BAC). Y lo hace con enorme generosidad y gran sentido del humor. Sabe que él es el gran reclamo del cartel cuando danza. Su compañía, joven pero magnífica, es aún poco conocida y le viene muy bien la publicidad que acompaña al gran bailarín, que no defrauda. La coreografía en la que el año pasado danzó consigo mismo (detrás tenía una pantalla con imágenes de él hace años, bailando con toda la energía de la juventud). Con una gran elegancia y mucho humor, Barysnhikov repetía los gestos de su joven imagen. Por supuesto, sin piruetas ni saltos. Pero sólo verle allí, observando cómo se movía y cómo utilizab
a los gestos y los brazos para transmitir, fue maravilloso. Al fin y al cabo, la danza debe transmitir, hacer sentir, y eso lo consigue Mikhail. En otra de las coreografías salía como el maestro, el que marcaba los pasos de la danza y todos los demás bailarines le seguían, transmitiendo el testigo a su joven compañía que demostró en todas las coreografías un nivel altísimo tanto de creación como de técnica y ejecución.
Este año Baryshnikov no viene con su joven compañía, pero estará magníficamente acompañado por Ana Laguna, Hristoula Harakas y Jodi Melnikc en el escenario del Teatro Español , y bailarán coreografías del prestigioso Jirí Kylián -ex director del Nederlands Dans Theater que, por cierto, abrirá la temporada del Teatro Real de Madrid en unos días- (CarMen), de Donna Cuchizono (Leap to Tall) y de Mats Ek (Place).







"En el mundo actual, donde hay tal sobredosis de imágenes, es una obligación para todo creador separar lo auténtico de lo impostado. Para eso hay que mirar de nuevo como un niño, en el sentido de que sólo un niño puede decirte sin pudor "no te creo". Cuando vamos al teatro queremos ver grandes personajes y grandes emociones, pero mueren en el mismo instante en que el actor intenta "hacerlo ver". Muchos actores entran en pánico porque tratan de "mostrar" una emoción. Es terrible, porque tienes la sensación de que te quieren persuadir de algo que, en realidad, no está pasando."


























es bien patente en la coreografía Shift que baila "aparentemente" solo, ya que es acompañado brillantemente por las sombras). La experiencia gimnástica de Sylvie Guillem se aprecia en su físico que le permite hacer lo que quiere con su cuerpo, al servicio de esta 


